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Inseguridad alimentaria, detonante silencioso de enfermedades crónicas

Garantizar el acceso a alimentos suficientes es una de las acciones preventivas más efectivas para reducir costos de atención médica, desigualdades sociales y pérdida de productividad laboral

La inseguridad alimentaria se ha convertido en un desafío estructural que no solo afecta el acceso a alimentos, sino que podría estar incidiendo directamente en el incremento de enfermedades crónicas en México. Actualmente, alrededor de 44 millones de personas viven con dificultades para acceder de manera regular a alimentos suficientes, situación que impacta el bienestar físico, mental y económico de millones de familias.

La falta de acceso regular a alimentos suficientes no solo provoca episodios de hambre; también obliga a muchas familias a modificar la calidad y frecuencia de su alimentación, generando patrones de consumo que aumentan el riesgo de desnutrición, anemia y, simultáneamente, de obesidad y enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión. Esta “doble carga” nutricional afecta especialmente a niñas, niños, personas mayores y comunidades en situación de vulnerabilidad, profundizando las brechas de salud existentes en el país.

“Cuando una persona vive en inseguridad alimentaria, su salud comienza a deteriorarse incluso antes de que aparezcan los primeros síntomas visibles. La inseguridad alimentaria es también una crisis de salud pública porque impacta directamente en la prevención de enfermedades, en el desarrollo infantil y en la calidad de vida de las familias”, señaló Clarisa Fonseca, gerente nacional de Comunicación de la Red BAMX.

Además de sus efectos individuales, la inseguridad alimentaria genera consecuencias sistémicas: incrementa la presión sobre los sistemas de salud, reduce la productividad laboral, limita el desarrollo educativo de niñas y niños y perpetúa los ciclos de pobreza. Diversos organismos internacionales han señalado que el acceso suficiente a alimentos es uno de los determinantes sociales más importantes de la salud, ya que influye directamente en la capacidad de las personas para desarrollarse plenamente y mantener condiciones adecuadas de bienestar.

Frente a este reto, la Red de Bancos de Alimentos de México (Red BAMX), que agrupa a más de 59 Bancos de Alimentos en todo el país, rescata alimentos a lo largo de toda la cadena de valor que, de otra forma, serían desperdiciados, para redistribuirlos de manera segura y eficiente a comunidades e instituciones en situación de vulnerabilidad, fortaleciendo de manera recurrente la disponibilidad de alimentos para más de 2.4 millones de personas en México. Empresas, organizaciones y ciudadanos pueden sumarse mediante donaciones de alimentos o recursos, alianzas y participación voluntaria, contribuyendo directamente a reducir el desperdicio alimentario y a que más familias tengan acceso a alimentos suficientes.

Combatir la inseguridad alimentaria no solo significa atender una necesidad inmediata; representa una inversión estratégica en salud pública, desarrollo económico y bienestar social. Empresas, organizaciones y ciudadanía pueden sumarse mediante donaciones, alianzas estratégicas y voluntariado, contribuyendo a reducir el desperdicio alimentario y a que más familias tengan acceso suficiente a alimentos.

Fotografía: Cortesía de la Red Nacional de Bancos de Alimentos en México (Red BAMX)



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