OPORMEX solicita la instalación urgente de una mesa interinstitucional y medidas directas, focalizadas y verificables para contener la crisis
La porcicultura mexicana enfrenta una crisis de rentabilidad que ya no puede ser ignorada. Desde diciembre, el precio pagado al productor ha registrado una caída cercana al 30 %, una disminución sostenida que compromete la viabilidad de numerosas unidades de producción, particularmente de las pequeñas y medianas granjas.
La Organización de Porcicultores Mexicanos (OPORMEX) advierte que, si esta tendencia continúa, México podría enfrentar, en el corto tiempo, el cierre de granjas y la pérdida de empleos directos e indirectos con afectaciones particularmente graves para los pequeños y medianos porcicultores, así como para las comunidades rurales que dependen de esta actividad.
La eficiencia, la sanidad, la productividad y la administración son indispensables para competir, sin embargo, existe un punto en el que ninguna mejora productiva puede compensar un mercado que paga por debajo de los costos de producción. El problema ya dejó de ser exclusivamente productivo y se ha convertido en una crisis de rentabilidad, permanencia y seguridad alimentaria.
En OPORMEX reconocemos y representamos la preocupación de miles de productores, pero no todos ellos cuentan con la misma escala, infraestructura, capacidad financiera o posibilidades de integración, por lo que pedirles que resistan indefinidamente, sin atender las distorsiones que enfrentan, significaría abandonar precisamente a quienes tienen menor capacidad para absorber las pérdidas.
Estamos conscientes de que esta situación responde a una combinación de factores. Por un lado, el crecimiento de las importaciones y la presión de los mercados internacionales han incrementado la oferta disponible. A esta situación se suma el crecimiento de las importaciones. De mantenerse esta tendencia, en 2026 México podría superar el 46 % del volumen importado durante 2025 y profundizar su dependencia del exterior.
Por otro, el debilitamiento de la dinámica económica interna ha reducido el ritmo del consumo de bienes nacionales y limitado la capacidad de la demanda para absorber esa oferta (Banco de México, minuta de mayo de 2026).
México necesita comercio, pero necesita más a sus productores, por ello, las políticas públicas orientadas a mantener accesibles los alimentos para las familias no pueden descansar en el sacrificio económico del sector primario ni beneficiar únicamente a los eslabones con mayor capacidad de negociación.
Por ello, OPORMEX solicita al Gobierno Federal, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, la instalación inmediata de una mesa de atención con la secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural, Columba López Gutiérrez; el secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubon, y el secretario de Hacienda y Crédito Público, Édgar Abraham Amador Zamora. Esta mesa deberá contar con la participación directa de los productores y establecer una ruta de acción inmediata, con medidas concretas, plazos, responsables y resultados verificables.
Esta ruta deberá considerar:
- Una revisión integral de los flujos de importación, cupos, condiciones comerciales y posibles distorsiones que estén afectando al mercado nacional.
- El seguimiento puntual y expedito de las investigaciones comerciales sobre las importaciones de productos porcinos, garantizando el debido proceso y la defensa de la producción mexicana.
- La implementación de programas que fortalezcan las capacidades productivas y la competitividad del sector.
- Acciones para fortalecer el consumo de carne de cerdo mexicana, la integración de productores, la comercialización directa, la trazabilidad y la generación de productos con mayor valor agregado.
- Un sistema público de información que permita analizar con transparencia la formación de precios, los volúmenes de importación y los márgenes existentes a lo largo de la cadena.
OPORMEX no está solicitando privilegios, precios concertados ni medidas contrarias a la competencia, estamos exigiendo una política pública que reconozca la emergencia, proteja las capacidades productivas nacionales y permita competir en condiciones equilibradas.
La responsabilidad de los productores es mejorar continuamente sus granjas y producir mejor, pero la responsabilidad de las instituciones es impedir que las distorsiones del mercado destruyan a quienes producen los alimentos del país, una no sustituye a la otra, al contrario, son complementarias.
OPORMEX asume su responsabilidad y compromiso de representar, gestionar y defender los intereses de la porcicultura nacional. La voz de los pequeños y medianos productores será parte central de esta agenda y no vamos a minimizar su preocupación ni a permanecer como espectadores frente a la incertidumbre, al cierre de granjas y la pérdida de empleos.
La porcicultura mexicana necesita respuestas, no diagnósticos interminables. Cada granja que desaparece significa empleos perdidos, familias afectadas, comunidades rurales dañadas, menor producción nacional y una dependencia creciente del exterior que pone también en crisis la soberanía alimentaria.
El campo mexicano no puede seguir absorbiendo en silencio el costo de decisiones que se toman fuera de las granjas y no lo hará, es momento de actuar.
Fotografía: https://pixabay.com/



































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